|
El respeto por la naturaleza.
En cualquier actividad
que desarrollemos en la naturaleza tenemos que tener muy en cuenta una
cosa: nosotros somos los invitados, no los dueños del lugar. Por tanto
debemos respetarla. La basura que originemos deberemos guardarla en una
bolsa, que podemos meter cómodamente en la mochila, y tirarla a un
contenedor cuando concluyamos la excursión o, si es necesario, cuando
lleguemos a casa. En esta basura también se deben incluir los desperdicios
que consideremos biodegradables ya que si los tiramos en la montaña como
mínimo afearán el paisaje.
No
debemos arrancar flores ni cortar ramas, ni siquiera recoger piedras,
muchos animalillos viven debajo de ellas, aunque no los veamos a simple
vista. ¿Nos gustaría que alguien llegara a nuestra casa y nos arrancara el
tejado?
No
debemos encender fuego en la montaña. Todos sabemos lo peligroso que es y
las consecuencias catastróficas que puede tener.
Siempre que sea posible es bueno utilizar el transporte público para
llegar al inicio de nuestras excursiones. Tanto el tren como el autobús
llegan a los puntos de partida y de llegada de muchas de las excursiones
que se pueden realizar.
El
ruido es otro factor que, aunque no lo parezca, puede tener consecuencias
negativas en el medio natural, por ejemplo asustando a los animales que lo
habitan. Y, en cualquier caso, si hacemos excesivo ruido podemos molestar
a otras personas que buscan relajación y tranquilidad en la naturaleza.
En
general, debemos actuar según lo que nuestro sentido común nos diga que es
bueno para la protección y la conservación de la naturaleza.
Por otro lado, también debemos respetar las propiedades privadas que nos
encontremos (fincas, cultivos, etc.).
|